Void Memory – Photos from Mexico » A photographic journey into the dephts of Mexico

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LA NIÑA QUE SE AFERRÓ A MÍ

LA NIÑA QUE SE AFERRÓ A MÍ

No fue por mi extravagante carisma que sucedió, pero cuando nuestros ojos se cruzaron, en otro universo se abrieron miles de rosas al unísono mientras que en el ambiente una melodía hizo vibrar hasta al más elemental de los átomos. Ella vino, reventó la burbuja que me proteje, tomó mi mano y me ofreció su amistad. Juntos estuvimos hasta que cada quien tuvo que seguir con su respectivo camino, tan separados que pareciera imposible que se vuelvan a juntar…sin embargo esa misma imposibilidad fue la entrelazó nuestras sendas.
Sonrisa

EL SELFIE

Un selfie con ella, ¿por qué no? Y aquí es en donde agradezco a Checo Lópezdelara por su amistad y por permitirme ver sonrisas en donde pensaba que nunca las encontraría.
Selfie

¡CULTURA POR TODOS LADOS!

SAN MIGUEL DE ALLENDE

Si hay alguna ciudad que por la cual México debería de sentirse realmente orgulloso es San Miguel de Allende, Guanajuato. Sí, su categoría de Pueblo Mágico ha protegido mayormente su estilo arquitectónico original, pero el nivel de cultura que se respira es lo que realmente sorprende. Los pintores con su caballetes trazando con distintos métodos las imponentes Iglesias; el juglar en la esquina contando historias de antaño mientras se acompaña con una simple melodía; los escritores (decenas de ellos), concentrados en su próxima página mientras otros comparten sus párrafos; el ballet extranjero que con sus exóticos pasos deleita a los paseantes en la plaza principal (sí, gente común y no necesariamente apasionados amantes de ese arte); el escultor que con su mirada intenta discernir la figura que está dentro de los monolitos de mármol y cantera; y el loco fotógrafo que busca transfomar la luz en algo agradable para los ojos; y todos conviviendo en armonía. Bendita cultura.

TEMPLO DE NUESTRA SEÑORA DE LA SALUD

Las puertas de la iglesia se estaban cerrando, pero aún así me permitieron el paso. Me indicaron el lugar por el cual debía de salir, y me dejaron sólo para tomar cuantas fotografías quisiera del lugar, desde cualquier ángulo, con tripié; sin ninguna desconfianza, solo con pacto no hablado entre el Sacristán y yo.

Templo de Nuestra Señora de la Salud.

Templo de Nuestra Señora de la Salud.

¡ALIENS!

¡ALIENS!

Supongo que si Maussan viera era esta fotografía (o alguna otra parecida), diría que las luces en el centro muestran signos de inteligencia, de comunicación y que por la tanto son seres de otro planeta tratando de hacer contacto.
La verdad es que se tratan de dos aviones que cruzaban el cielo en el momento en tomaba la fotografía.

Aviones en el Sur de Nuevo León

Aviones en el Sur de Nuevo León

FINAL FANTASY XIV

FINAL FANTASY XIV

Después de haber jugado el Final Fantasy XI (el cual recuerdo con enorme cariño) por un período de cerca de diez años, cuando anunciaron el XIV estaba listo para dar el salto a la Alta Definición. El juego salió y todo era enormemente fácil, en un mes tenía todos mis War and Magic jobs en nivel 50 (que era lo máximo y es lo máximo cuando escribo esto). Para subir mis Gathering and Tradeskill jobs a 50 me tardé un mes más. Y se acabó el juego. Lo único divertido que había por hacer era PLear a tus amigos. Horrible. Fast Forward a la versión 2.0 del juego. Sí, hay más historia, hay algunas cosas que hacer por aquí o por allá; pero no hay un Dynamis como en el XI, no hay un Limbus, no hay un Sea, Sky, CoP, NMs, etc, etc. Por eso, decidí dejar de jugar desde hace algunas semanas, pero entré para tomarle unos screenshots a mi personaje: Cersei Lannister (del Excalibur server)

EL PESCADOR

KATE

Visto y escuchado hace algunos días en un centro comercial de Monterrey: Una niña de unos 10 años de edad con su madre se detienen frente a un mostrador de libros; “¡Mira mamá! La princesa Kate”, dice la niña al ver un en cuya portada aparece una fotografía de Kate Middleton. Ella toma otro libro y le pregunta a su mamá que quién es el hombre tan exótico que aparece en la portada. La mamá lo toma y examina la portada buscando el nombre, lo voltea y finalmente le contesta a su hija que el hombre se llama Gandhi, y luego añade que el tal Gandhi fue un esclavo en la India. La niña toma un segundo libro, en la portada aparece un anciano con los cabellos revueltos y la lengua de fuera, ella pregunta que quién es; la mamá le dice que es un astrónomo que se llama Einstein. Moraleja, las más finas familias, con la mejor educación de la ciudad, no saben quién fue Gandhi y no saben que Einstein no fue astrónomo.

EL PESCADOR

El sol había subido por encima del horizonte hacía al menos una hora, sin embargo la brisa del mar aún era fresca. Caminé por la orilla del mar, con olas golpeando suavemente las plantas de mis desnudos pies, hasta que me topé con este hombre que pescaba con una rudimentaria caña a sólo unos cuantos metros de la orilla. Lo contemplé por unos segundos y me pareció interesante la escena. Con mi mejor inglés le pregunté que si podía tomar una fotografía de su silueta en contra del sol, a lo cual aceptó gustoso y continuó con su labor.

Un pescador en la Isla del Padre, Texas.

Un pescador en la Isla del Padre, Texas.

SONRISA

SONRISA

Hace algunos días me tocó ver un programa en donde se hablaba acerca de la ciencia de la sonrisa. Que si se te arrugaban los ojos significaba una cosa; que si no, pues otra cosa. Me molesta que todo tenga que tener una respuesta científica y se pierda lo mágico y lo esponáneo.

Sonrisa

Sonrisa

PASEANDO POR LA SIERRA

UN LUGAR NUEVO

En los últimos años, y gracias a mi trabajo, he podido conocer lugares y habitantes realmente increíbles del municipo de Galeana, Nuevo León. Allá, reviento la burbuja que me protege de Monterrey, y de inmediato busco alguien con quien platicar. Sus charlas siempre están llenas de palabras de sabiduría y de aventuras que han vivido al estar tan cerca de la sierra.

PASEANDO POR LA SIERRA

Estaba yo, recién llegado, enmedio de la carretera buscando puntos de interés cuando escuché un melodioso silbar desde algún lugar hacia mi derecha. Giré mi cuerpo para encontrarme con este hombre que sentado en su burro me miraba inqusitivamente mientras continuaba con su melodía. Me presenté y él hizo lo propio; después nuestra plática vaciló desde la cosecha, lo sabroso que estaban las tunas y hasta los beneficios que les había traído la recién pavimentada carretera. Conversaciones que difícilmente se pueden tener aquí abajo, en la ciudad.

Un hombre paseando por la sierra en su burro.

Un hombre paseando por la sierra en su burro.

EL FARO

EL FARO

Este es el faro que anunciaba y advertía a las pequeñas embarcaciones que se estaban acercando a Puerto Isabel, Texas. Cuando era pequeño, para mí significaba otras cosa, que estábamos por llegar a la Isla del Padre, a aquellas doradas playas y azules aguas de principios de la decada de los ochenta. Soñaba con ver su haz de luz moverse en círculos perpétuos durante la noche, pero para cuando, en Europa, se libraba la Primera Guerra Mundial, el Faro ya no funcionaba. Sin embargo, cierro los ojos y con mi mente de niño puedo visualizar su luz penetrando el estrellado cielo y el barco de vela en el horizonte que le respode con otra luz.

El Faro de Luz de Puerto Isabel, Texas.

El Faro de Luz de Puerto Isabel, Texas.

37

FELICIDADES

Hoy cumplirías 37 años, pero te fuiste terriblemente temprano. Te he sufrido demasiado; no exagero cuando digo que todos los días recuerdo aquel instante, cuando te quedaste atrás, inmóvil, asustada…cuando fuiste llevada a un lugar tan lejano o tan cercano como el resto de nuestras vidas. El tiempo ha sanado algunas de nuestras heridas, o al menos tratamos de ocultarlas lo más posible del resto de la gente; muchos te siguen recordando por aquel momento, yo incluído, pero me ha dolido bastante. A partir de ahora intentaré recordarte de otra manera. Como cuando íbamos a la tienda de Don Nico, comprábamos una bolsa individual de Fritos y otra de Cheetos, revolvíamos los contenidos y mirábamos las carícaturas del Correcaminos. O como cuando nuestros Padres nos llevaban a los Fresnos (te daría tristeza ver que encima de aquellas enormes albercas construyeron casas), nadábamos, comíamos lonches de atún y luego jugábamos a atrapar cochinillas. O como cuando un día como hoy, pero hace 37 años, nuestra Madre te llevó por primera ocasión a donde vivíamos en aquel entonces… llegaste cubierta con una frazada, puse mi mano encima de tu cabeza y te sentí por primera vez. Feliciades hermana. Te queremos mucho.

RAMON

MÁS REGLAS ROTAS

Creo que fotografiar personas es mi tema favorito cuando fotografías he de tomar. El hecho de que yo sea de las personas más introvertidas en tomar una cámara fotográfica no me ayuda mucho (pero déjenme vivir en mi mundo de Torres Oscuras y Pistoleros que van tras ellas). En fin, de seguro en la fotografía que le da título a este post no faltará quien me critique así: “tu fotografía es buena, pero tu sujeto está rodeado de agentes distractores”. ¿Y qué debía hacer? ¿Posarlo para perder lo espontaneo?
Algo así me sucedió en la sigiente fotografía:

A very expressive lady at San Jose del Rio, Galeana

A very expressive lady at San Jose del Rio, Galeana


“¡¡¡El poste y los cables de luz!!!”, gritaron al unísono. ¿Qué debía hacer? ¿Posarla y perder la mirada perdida en los niños que jugaban frente a ella, quizás trayéndose a sí memorías de su propia niñez? ¿Debía de interrumpir ese momento? Me inclino a que no.

RAMÓN

Aquí la fotografía del joven Ramón. Tomé varias (en todas salen los elementos distractores detrás de él), pero en esta, en donde se cubre el rostro en señal de timidez, fue la que más me gustó.

Ramon se cubre el rostro con timidez.

Ramon se cubre el rostro con timidez.

LA REGLA DE LOS TERCIOS

EL TIPO QUE NO ME VENDIÓ UN LENTE

Hace demasiados años había un señor que vendía equipo fotográfico en una de las tantas pulgas que abundan en esta ciudad. En aquellos tiempos tenía una cámara Nikon de película, dos lentes; uno demasiado estándar y el otro era un lente zoom. Pero mi sueño era tener un gran angular para subir al Cerro de las Mitras y tomar amplios paisajes (cuando Monterrey no estaba aún cubierto con la capa de contaminación que ahora es parte de nuestra sociedad). Armado con lo que consideraba una buena cantidad de dinero, fui a la pulga, llegué y ahí estaba: un lente de 14-XXmm. “¿Cuánto cuesta?”, pregunté emocionado. El tipo me analizó de pies a cabeza antes de emitir una respuesta que me marcaría para el resto de mi vida: “No te lo voy a vender. No sabes de fotografía”. WTF? Bajo esa premisa uno no debería de comprar ningún aparato electrónico pues “no le sabes nada”. Insistí que me lo vendiera. Repitió su respuesta y agregó que de seguro no sabía las reglas de la fotografía. Maldije a su madre y me retiré de aquel lugar. Mucho tiempo después vi las reglas de la fotografía; vaya, todos los libros las mencionan, todos los críticos hacen alarde de sus conocimientos al mencionarlas una y otra vez: “¡Oh! Qué buen manejo de la Regla de los Tercios. Qué impresionante profundidad de campo lograste”. Pura teoría abstracta que no sirve para nada pues, si Adams o Dosneau lo hubieran hecho de otra manera, ahora haríamos la fotografía de una manera totalmente distinta a como la hacemos ahora.
Años después regresé a esa pulga para encontrarme con aquel tipo, pero ahora bajo circunstacias totalmente distintas… pero esa historia para otro post.

LA REGLA DE LOS TERCIOS

Aquí una fotografía que obtuve en Tanquesillos(sic), Galeana. Me encantá la textura de su piel, su mirada pensativa y la posición de su mano para cubrir de su rostro el intenso sol de aquel medio día. Oh, y me falló por centímetros la maldita regla de los tercios. Creo que aún no soy digno de aquel lente gran angular.

Una mujer bajo el sol de Galeana, Nuevo León.

Una mujer bajo el sol de Galeana, Nuevo León.

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